Vivienda: una emergencia social que exige soluciones

No descubrimos nada nuevo si constatamos, una vez más, que el problema de la vivienda en Euskadi, al igual que ocurre en el conjunto del Estado, constituye una emergencia social.

Los datos no pueden ser más concluyentes: en el País Vasco entre los 18 y los 34 años sólo está emancipada una tercera parte de la juventud. Nos situamos en el vagón de cola de la Unión Europa. Es obvio que algo no se está haciendo bien. Ni en Euskadi ni en el conjunto del País.   

Los precios medios del mercado inmobiliario, tanto en propiedad como en alquiler, impiden en la práctica que una persona en edad de iniciar un proyecto de vida autónomo tenga opción de ver cumplido su objetivo. La situación no puede ser más frustrante. 

La compra de una vivienda, salvo apoyo familiar o salarios por encima de la media, es un sueño inalcanzable para una generación que deja la treintena atrás, condenada a compartir casa incluso con personas desconocidas porque el alquiler también está muy lejos de sus posibilidades.      

Hablamos de un drama que hemos aceptado como si no hubiera alternativa.

Me consta que las Administraciones Públicas son conscientes de esta situación y se, por experiencia propia, que existen herramientas que pueden contribuir a paliar esta situación.

Siendo Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco asumimos decisiones pioneras, entre ellas apostar por la generación de un parque de vivienda excluido de la lógica especulativa del mercado. Sigue leyendo.