Hace un año el sonido de las llaves de millones de inquilinos se escuchó por toda España. Fue la primera gran manifestación por una vivienda digna que se vivía en el país. Solamente en Madrid, alrededor de 100.000 personas salieron a las calles para exigir el fin del rentismo. El grito era unánime: «¿Qué pasa? Que queremos casa» y el mensaje claro: las huelgas de alquiler habían llegado para quedarse.
Estos días, coincidiendo con los Housing Action Days, hay marchas y eventos en varios puntos de España, que se suman a las acciones coordinadas que se están organizando en toda Europa. El año pasado más de sesenta países hicieron seguimiento de esta convocatoria, a la que están asociadas tanto la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), como la Confederación de Sindicatos de Inquilinas. «Mientras los ricos se enriquecen, las democracias de todo el mundo se debilitan y millones de personas luchan por satisfacer necesidades básicas como la vivienda», alertan los organizadores. Este año las reivindicaciones se centran en la turistificación, los efectos de la crisis climática y la escalada bélica.
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Fuente de texto: Público




